No tener un lugar es tenerlos todos. Dejé mi casa y mi gente, pero la ruta te lleva a otras casas y otras gentes. Somos seres adaptables, seres de costumbres; nuestro poder es la facultad de cambio: aprendemos.
lunes, 1 de septiembre de 2014
viernes, 15 de agosto de 2014
La ruta culinaria de la carretera
Nunca
había mirado de esta forma el clásico “producto de la zona”. Ese precario
puestito de madera, a veces solo un cajoncillo, que ofrece lo que ESE lugar
tiene para darte. Te habla de una forma de vida, de un tipo de gente, de
espacio, de costumbres.
Darse
cuenta que cambiaste de zona no por un letrero, sino porque los puestitos pasan de vender miel y
flores a vender mandarinas y plátanos. Detenerse no a sacar una postal, sino un sabor de cada kilómetro.
Llegar
al peaje y que las cholitas vendan pescado frito es lo que necesitas para saber
que te estás acercando a un río. Unos kilómetros más allá no es pescado, sino
cañas de azúcar en trocitos; más allá plátano frito: ya estamos en la zona
tropical.
El
saber/sabor
devorarse
la ruta
con piernas, ojos y
lengua
-¡Voh dale, pedaléa!-
miércoles, 13 de agosto de 2014
De Cochabamba a Santa Cruz en bicicleta
Subo esta ruta porque mucha gente nos dijo en Bolivia que no lo
hiciéramos pues era muy peligroso.
Se puede.
Eso si, acá los conductores son
unos homicidas. Pero con cuidado, se puede. Y es HERMOSO.
Tramo 1: Cochabamba- Melga
Tiempo pedaleado: 3:23
Distancia: 33,5 k.
Velocidad promedio: 9,8 k/h
Salida: 11:30
Llegada: 14:40
La salida está marcada por la cuesta que se encuentra a la salida
de Cochabamba, llamada "Wacanqui", que significa "Vas a
llorar" en quechua. Eso ya dice algo de la subida... pero finalmente no es
más terrible que otras. Si estás pedaleando en Boliva, es de hecho suave. Solo
hay que ir tranquilo y con paciencia. Son alrededor de 20 kilómetros de
escalada sin gran pendiente, pero constante. Melga queda a 7 kilómetros de la
cumbre.
En Melga hay negocios y pensiones, así que no hay problema con la
comida. Afortunadamente, las monjas de la iglesia del pueblo nos prestaron un
cuarto para dormir. Ahí descansamos cómodamente y nos cocinamos unos
tallarines.
Iglesia de melga ¡Qué amables las monjitas! jaja
Tramo 2: Melga- Laguna Esperanza, Santa Isabel
Tiempo pedaleado: 3:44
Distancia: 54,22 k.
Velocidad promedio: 14,4 k/h
Salida: 9:00
Llegada: 13:20
Tras escalar los últimos 7 kilómetros, el camino es principalmente
en bajada. Pasado Colomi, viene una pequeña cuesta, pero nada al lado de
Wacanqui.
Nuestra meta inicial era llegar hasta la laguna Corani, pero su
entrada no tiene avisos ni letreros, por lo que nos pasamos por 8 kilómetros en
descenso... no íbamos a escalar eso de vuelta.
Pasado esto comienza la parte más hermosa del viaje, que es el
tramo "selvático" hasta Villa Tunari.
Como en una película de Stephen King
Acá nos agarró una niebla infernal, por lo que por seguridad -y
porque moríamos de frío- tuvimos que parar por el sector de Santa Isabel, y la
suerte nos llevó a "Laguna Esperanza".
Un restaurant tranquilo donde venden platos de trucha gigantes,
una laguna tranquila, una selva, y campos de siembra. Pusimos la carpa y
pasamos el frío en una buena noche de descanso. Doña Pachi es muy acogedora y
el camping solo cuesta 10 bolivianos por persona. Ahora bien, los dueños tienen
muchos proyectos en mente y su tierra necesita mucho trabajo: construir,
sembrar, ayuda en el restaurant, etc. Ellos están felices de que alguien los
ayude, por lo que pueden quedarse un tiempo ahí con techo, comida y tal vez
unas monedas más para el viaje. Si quieren contactárlos pueden escribir a
laguna_esperanza@hotmail.com
El restaurant de doña Pachi
Tramo 3: Laguna Esperanza- Cristal Mayu
Tiempo pedaleado: 3:06
Distancia: 51 k.
Velocidad promedio: 16 k/h
Salida: 10:30
Llegada: 14:50
Cristal Mayu está a solo 30 kilómetros de Villa Tunari, y el
camino es mayormente en bajada. Esta detención no es necesaria, pero nosotros
queríamos llegar a Villa Tunari en la mañana. Este es un pueblo muy pequeño y
tranquilo al lado de la carretera. Hay unos puestitos de venta de fruta,
negocios de abarrotes, señoras que venden comida e incluso pollos "a la
spiedo". El único detalle es que no hay alojamiento, pero nosotros
llegamos un sábado y pedimos permiso para poner la carpa en el terreno de la
escuelita.
Una detención a desayunar un sandwich de huevo, tomate y cebolla por 3 bolivianos ¡Ñam!
Tramo 4: Cristal Mayu- Villa Tunari
Tiempo pedaleado: 1:44
Distancia: 30 k.
Velocidad promedio: 17 k/h
Salida: 10:00
Llegada: 12:15
Salvo una corta subida de un par de kilómetros, el camino es una
leve pendiente en bajada. Pensábamos quedarnos un par de días en Villa Tunari,
pero tras dar unas vueltas por el pueblo decidimos seguir adelante. Acá hay
mucho que se puede hacer, muchos toures y lugares para visitar. El camping “Fabiolla”
está en el pueblo, cerca de la plaza, y está bastante bueno; su dueño es muy
amable. No obstante, debido a que hacía frío y pensábamos continuar el pedaleo
al día siguiente, nos quedamos en un alojamiento. Y no es caro como pensaba, ya
que se puede encontrar habitación desde los 20 bolivianos.
Monos que salen a saludar y pedir comida -pero no hay que darles- en la reserva de Villa Tunari
Tramo 5: Villa Tunari- Ivirgarzama
Tiempo pedaleado: 3:32
Distancia: 65,7 k.
Velocidad promedio: 18,5 k/h
Salida: 9:30
Llegada: 13:40
El camino continúa recto y hermoso. Cruzamos distintos ríos y
vemos a los niños bañándose y sus madres lavando ropa. Incluso nos encontramos
con un bautizo de esos con túnica blanca y sumergiéndose en el río.
Ivirgarzama, como ciudad, es bastante desagradable. Un gran mercado
lleno de autos, motos, gente: un caos. Además, hay que desviarse un par de
kilómetros para llegar al centro. Si pasara de nuevo por ahí, buscaría un lugar
para acampar antes o después, pero no entraría a la ciudad. En todo caso, ahí
se puede encontrar todo tipo de provisiones y alojamientos.
Saliendo con el sol
Tramo 6: Ivirgarzama- "Cabaña de los ajibos", Bulo Bulo.
Tiempo pedaleado: 3:54
Distancia: 66 k.
Velocidad promedio: 16,8 k/h
Salida: 8:45
Llegada: 13:30
Esta vez no quisimos llegar a la ciudad: queríamos tranquilidad,
por lo que decidimos buscar un lugar para acampar a las afueras. Nuestra meta
era "Puerto Greter", pero unos kilómetros antes pasamos por
Bulo-Bulo, un pequeño y tranquilo pueblo. Un par de kilómetros pasado este
pueblito, había una cabaña rodeada de verdor y con una pequeña laguna, de donde
sacaban los pescados. Preguntamos y don Marcos nos dijo que no había problema,
que podíamos poner la carpa en cualquier parte del terreno, utilizar el baño y
darnos una ducha. Esa fue una agradable tarde de descanso ¡Y gratis!
Eso si, ahora estábamos en medio de la carretera y no había dónde
comprar. La cabaña no funcionaba ese día, porque había que pescar. Comimos
tallarines y la fruta que nos quedaba.
Desde la carretera parecía perfecto para descansar ¿Cómo no preguntar?
Nota: Una "cabaña" es un restaurant. Se llaman así
porque la parte donde se come es un techito cubierto con paja que forma una
"cabañita", como se ve a la izquierda de la foto anterior. Está lleno de lugares así por la ruta.
Tramo 7: Bulo Bulo- Yapacani
Tiempo pedaleado: 3:10
Distancia: 57 k.
Velocidad promedio: 17 k/h
Salida: 8:45
Llegada: 13:00
El recorrido ya se hace con calor sofocante y mucha humedad. La ruta
es un camino recto y plano. En la mañana hay rocío, por lo que no salimos hasta
que se nos secó la carpa. Nos quedamos en un alojamiento pasable y económico,
cuyo nombre no recuerdo… pero estaba al lado del alojamiento “Cochabamba”. Para
variar, el pueblo es un mercado gigante por lo que acá compramos muchas frutas
y provisiones por si al otro día podíamos dormir en una cabaña o algún campito
fuera de la ciudad.
Tramo 8: Yapacani- Montero
Tiempo pedaleado: 4:20
Distancia: 79 k.
Velocidad promedio: 18 k/h
Salida: 7:00
Llegada: 13:00
Salimos temprano, pero el sol ya quemaba. El camino sigue igual:
verde, recto y plano. Montero es una ciudad bastante grande, con una entrada
tranquila, sin tanto auto ni gente, por lo que llegar a la plaza fue un alivio.
No obstante, para buscar alojamiento nos tuvimos que ir al sector del mercado,
con su caos habitual. Encontramos un alojamiento que dejaba bastante que
desear, pero costaba 20 bolivianos y tenía wi-fi. Como siempre, ahorrar es la
premisa.
Tramo 9: Montero- Santa Cruz
Tiempo pedaleado: 2:49
Distancia: 53,70 k.
Velocidad promedio: 18,9 k/h
Salida: 7:30
Llegada: 11:00
Aunque muchos nos dijeron que esta ruta era simple, fue la más
compleja: como Montero está bastante cerca de Santa Cruz, hay MUCHO tránsito y
el camino está en muy mal estado. Además, es una autopista, por lo que no es
muy bonito. Pero bueno, ya era el final y listo. En Santa Cruz alojamos con un
couchsurfer, pero hay alojamientos céntricos desde los 20 bolivianos.
Plaza de Santa Cruz, al fin
Lo mejor de la ruta: El tramo desde Santa Isabel hasta pasadito
Villa Tunari, el más selvático. Luego de eso ya es una pampa verde, pero sin
esa vegetación exuberante.
-¡Voh dale, pedaléa!-
viernes, 8 de agosto de 2014
Pedaleo altiplánico
Pedalear tan alto que lo único que queda son las nubes
como trazadas por un pincel
Avanzar por la columna de la montaña;
no, tu no avanzas, la montaña te lleva,
te empuja
tus piernas solo se dejan llevar por el impulso,
un suave desliz,
con la sola compañía del viento gélido
que te recuerda cada músculo tenso de frío
con la sola compañía del sol abrazante
que te recuerdan tus ojos encandilados
Pedalear
y de aquí no hay fotos, estaba muy ocupado dejándome llevar por las cumbres
domingo, 3 de agosto de 2014
Masa crítica Santa Cruz, Bolivia
A falta de la cicletada del primer martes de Santiago, tenemos Masa Crítica del primer domingo. Los ciclistas de Santa Cruz se juntan a las 9:30 en la plaza "24 de Septiembre", en el centro mismo de la "ciudad de los anillos", y salen a recorrer las calles parando el tránsito y parando a sacar fotos en distintos lugares.
¡Quema grasa, no petróleo! Los stickers gentileza de "Hache"
Acá el movimiento ciclista está recién comenzando. En la calle se ven muy pocas bicicletas y los conductores de autos y micros son homicidas al volante. En la cicletada predomina un ambiente tranquilo y relajado, familiar, acompañado del calor invernal del trópico boliviano son la tónica del recorrido.
Una parada en la plaza, no puede faltar la foto en medio de la masa
Aunque la salida no es TAN masiva como las miles de personas que asisten los martes en Santuiago, se armó un buen grupo, agradable y acogedor. Alrededor de unas 50 bicicletas habrán llegado, en su mayoría MTB (de hecho, solo habían 2 ruteras, una BMX y una mini). La convocatoria es periódica y se publicita mediante el grupo de facebook "Bicicultura Santa Cruz".
Al frente de la organización se encuentra Gina Muñoz, ciclista entusiasta, activa y muy simpática. Comanda un grupo bastante organizado para poder mantener a raya a los autos en los semáforos. Las paradas a descansar se extendían un buen rato debido a que Gina pasa a saludar y sacarse fotos con todos.
Gina a la derecha, la del casco blanco.
La tarea que aún tiene Gina pendiente: que un local acepte la llegada de muchas bicicletas con gente dispuesta a tomarse unas cervezas. Por suerte en Santiago ya tenemos unos cuantos locales "bike-friendly".
¡Un abrazo a la Masa Crítica de Santa Cruz, qué buena manera de comenzar un domingo!
-Voh dale, pedaléa-
jueves, 31 de julio de 2014
The journey is the destination: el trayecto es la meta
Recuerdo cuando recorrí la Carretera Austral "mochiliando". Miraba por la ventanilla de los vehículos ese hermoso camino y luego llegaba a los distintos pueblos pensando en que lo mejor había sido eso: el camino. El momento que mejor recuerdo, lo mejor del viaje, fue caminar 30 kilómetros desde el cruce de Caleta Tortel hasta el ferry para cruzar a Villa O'Higgins... ¡Uf! Ahí sí que sentí conexión con la naturaleza. Allí mismo fue donde vi por primera vez un cicloturista... ¡imposible haber eso! Pensé.
Y es que nada como contemplar y conocer el camino. Como que se provoca una suerte de hechizo que se rompe con la "llegada"; pueblos, ciudades, ajetreo, frente a la paz de la ruta. La mejor parte del viaje, es el viaje mismo. El destino como excusa. Poder empaparse de la ruta, hacer una detención en el camino, en todos los pueblos desconocidos, esos olvidados del mapa por "no-turísticos". El cicloturismo es conocer, no "turistear", y cualquiera puede hacerlo.
Conocí a Hutch en Cochabamba. Tiene 74 años y hace un par terminó de recorrer China en bicicleta: ¡recorrió más de 10.000 kilómetros teniendo más de 60 años! Y el próximo año se va a por Europa. Su lema es "the journey is the destination": "el viaje es el destino", o "el trayecto es la meta".
Hutch a la derecha. Un especialista en cicloturismo que tiene abierta su casa para ciclistas de todo el mundo. Revisen sus webs
Hace tres años tomé prestada la bicicleta de un amigo para ir a comprar. Hice un total de 10 cuadras. Llegué de vuelta a mi casa pálido, sin aire, no me podía mantener en pie, me tiré a mi cama y no me levanté en horas: "Nunca más me subo a una bici" pensé. Y aquí estoy -o allí, o allá-
La primera vez que me subí con peso, no pude mantener el equilibrio
¡Voh dale, pedalea!
"Fatalism"
"No adelantar en curva": bolivian style
Mientras sucedía eso, en el sentido contrato venían un camión y un bus (y nosotros)...
Me preguntaba por qué los bolivianos manejan como lo hacen. La teoría de Hutch -un gringo, mi anfitrión en Cochabamba- es el "fatalism": una suerte de resignación frente al destino.
Conversando con doña Pachi (dueña de un camping donde nos quedamos), ella me decía " me dicen que tenga cuidado, pero ¿para qué? Su tengo que morir va a suceder, no importa lo que haga ". La misma respuesta me daban los conductores moto-taxi, descansando en el "es la voluntad de Dios". Resignación, pasividad.
Los problemas no tienen solución, las conservas son divinas. El pobre se resigna a ser pobre y el poderoso se ríe. Me recuerda lo práctico de ciertas creencias religiosas para la clase dominante. Esquemas coloniales.
Bueno, tal vez es una extrapolación excesiva, pero la conclusión es la misma: nada ni nadie tiene la culpa de lo que sucede; nadie hace nada.
Hay causas. Hay consecuencias. Hay que comprenderlas y hacer algo con ello.
Por mi parte, seguiré pedaleando por la berma acá en Bolivia...
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